El Semillero · El Ranchito
Un bar de barrio con treinta puestos, la música a su punto y los dichos escritos a mano, con marcador y sin pedir permiso.
«Dios bendiga al Semillero»
La pared
Esto no lo escribió una agencia. Se fue escribiendo con marcador, noche tras noche, y ahí se quedó. Van tal cual están pintadas:
«Bebe pa' que no te duela»
«No tenemos WiFi, hablen entre ustedes»
«El que gutó, gutó»
«La vida es simple, los complicados somos nosotros»
«Si no me hago rico pidiendo, no quedaré pobre dando»
«El que muere de vida, muere de amor»
El lugar
Una barra donde todo el mundo termina conociéndose, seis banquetas contra la pared terracota y la cabina con su neón pa' cuando toca karaoke. No cabe má' gente porque no hace falta: lo que sobra es ambiente.
Reservar
Aquí no funciona el «yo llego y veo»: cuando las banquetas se acaban, se acabaron. Escoge el día, mira cuánto queda en cada turno y aparta tu puesto antes de escribir má' ná.
¿El junte pasa de 12? Por la web no cabe, pero hablando se entiende la gente: escríbenos y lo cuadramos con tiempo.
El álbum